viernes, 5 de octubre de 2007

¡Perdón Madre!

En la sala de mi casa estoy,
meditando sobre la vida,
escribiendo lo que soy,
gracias a ti, Madre querida.

Gracias a ti, Madre querida,
hoy tengo una profesión,
pero tú te encuentras herida,
como ave en un rincón.

Como ave en un rincón,
de un miserable lugar,
aquí estás sin compasión,
este lugar no es tu hogar.

Este lugar no es tu hogar,
pero yo no tengo el tiempo,
lo que haces es llorar y llorar,
para ti no tuve ni un momento.

Para ti no tuve ni un momento,
por mi mucho te esforzabas,
tu vida es ahora un tormento,
tú por mí la vida dabas.

Tú por mi la vida dabas,
yo por ti nada he hecho,
tu existencia ya se acaba,
pero a mi me duele el pecho!

A mi me duele el pecho,
porque aquí yo te dejé,
el dolor sigue en asecho,
perdóneme Madre usted!

Perdóneme Madre usted,
ahora lloro cada día,
me consolará sólo saber,
que me has perdonado Madre mía!

Por: Ángel L. Rivas Muñoz
9 de mayo 2004 ©

No hay comentarios: