Si mi vida acabare hoy,
diría que bien la viví,
porque al tenerte Madre a ti,
nada más me hace falta.
Cuando me acostaba en tu falda,
buscando un poco de calor,
tú me dabas de tu amor,
disipando madre la agonía.
Cuando enfermo me veías,
tu mundo se quería caer,
pensabas era tu deber,
y a mi lado te desvelabas.
¡Cuántas noches heladas,
Junto a mi permanecias!
Cuántas veces el sueño de tus ojos huía?
y te alcanzaba rallando el alba.
¡Oh viejita de mi alma!
cuya piel ya está arrugada,
quisiera yo de madrugada,
desvelarme como tú por mí.
Derramar lágrimas y así,
devolverte todo el cariño,
que desde que yo era un niño,
tú me diste a mí!
Por: Ángel L. Rivas Muñoz ©
viernes, 5 de octubre de 2007
Madre de Mis Desvelos
Publicado por
Angel
en
9:08
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