Florecerá como la palmera,
como Cedro del Libano crecerá,
así el justo se verá,
en los atrios del Dios Omnipotente.
Levanta su corazón impotente,
porque sólo Dios es su refugio,
mirando adelante al preludio,
de la bendición celestial.
!Oh esperanza sin igual!
del ser que confía en el Señor,
en quien ha puesto su amor,
y ha entregado su vida.
Resucitará en su venida,
como planta de un vergel,
cuando aparesca Aquél,
Rey de reyes, Señor de señores.
Por: Angel L. Rivas ©
viernes, 5 de octubre de 2007
Flor (acróstico)
Publicado por
Angel
en
8:02
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