Profundamente conmovida,
se notaba una anciana mujer,
mientras recordaba el ayer,
gratos y tristes recuerdos afloran.
Poco a poco así se asoman,
y lloran los que miran por las ventanas,
su cabellera vestida de canas,
refleja los años de su peregrinaje.
En su periplo por el bello paraje,
de la vida calladita,
angustiada lloraba la ancianita,
en su soledad sepulcrar.
Nadie la podía hacer callar,
su dolor profundo era,
pues sus hijos, fruto de ella,
se marcharon para no volver.
Por eso, al atardecer,
en las postrimerías de sus años,
con toda sinceridad y sin engaño,
llora mamita no hay consuelo.
11-4-02 ©
Por: Ángel L. Rivas Muñoz
viernes, 5 de octubre de 2007
El Llanto De Mamá
Publicado por
Angel
en
9:21
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